Sos el brindis de las cervezas que chocan
sos la noche fresca de cualquier espacio
sos todos los héroes con la boca llena de alambre y reptiles
sos todos estos muertos que se ayudan a morir
el uno al otro, una y otra vez.
Sos la excepción
sos el único que busca amor
sos el ladrido de la psicología del no sentir
sos la mujer que pide, niño dopado en brazos,
por un mejor sol que calcine las huellas.
Sos la huida de los materialistas
en brazos de la barbarie y del poema,
sos las pastillas que tragas
para maniatar los pecados de la condición humana
sos el buscar culos decentes en las Iglesias
sos el cigarro a los 13 años por curiosidad
sos el bigote a medio salir,
vil ironía del mestizaje
que apremia la belleza normalizada.
Sos amigo y traidor sin besos de por medio,
sos el crucigrama sin terminar por el sistema educativo
sos las ganas de matar por ciertas pieles,
de ciertos animales que se rehúsan
a devolver los sueños a colores
y llevarse los insomnios.
Sos la inteligencia derrumbada
que no va a ningún lugar,
sos la verticalidad de la ciencia
usada en tu contra.
Sos el cliente asiduo de sucios moteles
que cree en el amor como la barca hundida
a la que jamás subió,
y de vez en cuando da miradas al mar,
por si acaso.
Sos tus propias manos vacías,
sos el rey Midas de la pudrición
sos tus dos novias y tu madre orgullosa.
Sos, entonces,
las comisuras resecas de tu boca dormida
y el esnifar la coca bicarbonatada,
inocente ebrio,
sos la luz del mundo,
y la razón del miedo que convulsiona
a los ángeles de grandes ojos
y pechos fuertes que esperan tu llegada al cielo.

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