martes, 30 de octubre de 2012

Entrevista a un Cuervo

Frustración, casi onírica casi real,
pasá adelante, tomá asiento,
¿Te sirvo Cafeína o Lamictal?
¿Te arranco la piel, o te saco los ojos?
Mírame cuando te hablo.

Una noche más,
me paro sobre cualquier piedra
a gritar;
a llorar, a vomitar mi odio.
¿Podes verme todavía?

No recuerdo un momento de sosiego,
soy presa del miedo,
soy incapaz y me desfiguro
en la ansiedad.

¿Por qué?
La confrontación de la realidad y la expectativa,
los recuerdos de otra vida
la luz del conocimiento
que ya no me ilumina,
me ciega; me quema.

Estoy atrapado, en la noche,
en el sueño, en el insomnio,
en la pesadilla del sueño
que creo tener cuando estoy despierto.

La espiral depresiva no tiene fin,
la dialéctica me crucifica, no me absuelve;
porque sigo siendo el feto desdichado
que una madre expulsó, ignorante
y tal ves ebria de amor.

Un beso húmedo con sabor a enfermedad,
una caricia llena de pasión en un leproso,
así jugas conmigo, ¡vida puta!
¿Quién podrá entenderte?

En un rincón un perro se lame sus heridas,
yo me convenzo a mi mismo que no estoy loco.
Voy siguiendo una sombra, quizás un amor
que no he conocido, quizás...





miércoles, 24 de octubre de 2012

Lo suficiente...

Te quiero lo suficiente, como para entender que no puedo entenderte...
Fue la profundidad de tus ojos mansos, la que examinó mis cicatrices, y sonrió sin horrorizarse.
Te quiero lo suficiente, como para ver tu alegría esculpida por otro,
 y no morir de angustia queriendo ser artista o ser cincel.

 Quiero cambiar mi visión, mi vida, mi muerte, y mi agonía.
quiero sonreirle al rastro de sangre, y dejar de ser Inmóvil.
Te quiero lo suficiente, para saber que mi nombre jamás sera encerrado en uno de tus susurros.
 Me odio lo suficiente, como para no matarme y vivir para abrazar ese dolor.

 Lograste que mi miedo flote libre, como lágrima evaporada y
voy respirando sin saber pagar el precio.
Música rancia, soledad desbordante;
 ¿Cuánto tardarás en asfixiarme?

 Se aferran a mi placenta, los cristales rotos de la realidad
una luz que quizás jamás existió, se esfuma.
 Esta enfermedad que me consume, lleva tu nombre,
 estos días eternos, vacíos e indiferentes lloran tu ausencia.

 Te quiero lo suficiente, para arrancar la divinidad del aire,
 para drogarme en recuerdos inertes y
tatuar la tragedia en lo poco que queda de mí,
 Sólo déjame quererte.
Powered By Blogger