Soy parte de un movimiento irregular, de un colectivo sin nombre, de una voz imperceptible pero latente.
domingo, 6 de enero de 2013
Versos para la mitad de una Musa.
I
¿Cómo explicarte, espejo cobarde, lo que no entiendo
Pero siento tan ligado a mis instintos?
Camina, Ella, la motivación de un terco, de un enfermo,
Haciendo que mi lógica contradiga toda lógica universal.
II
Abandono el mundo
En meditaciones absurdas
¡Ahí viene! Su figura cuasi erótica.
Desnuda, incitante; cubierta de ropa,
Pero desnuda.
Sinfonía sensorial, pasión
Amor de idiotas.
No te conozco,
pero sé lo que encierra ese semblante sereno,
en mi memoria permanecen sutilmente dibujados tus rasgos de miel caliente;
trazados en un lienzo infantil,
ignoto a la mirada tosca de la perversidad.
Jamás mis burdas palabras,
Ni mis agrios versos,
Han acariciado tu oído, sin embargo,
Te he querido, sin respeto ni cordura.
Sin cruzar palabras,
somos víctimas el uno del otro,
tú como mi utopía hecha mujer,
espíritu tangible,
carne derritiéndose en el paladar.
Yo, víctima de la mentira con el rostro tuyo,
marginal caricia en la distancia,
que me ata a esta locura de horas espesas,
en un manto mediocre, tejido con hilos voyeristas.
Y tu génesis, es mi mente mórbida.
Existes (afuera), todo el tiempo,
Cuando respiras sin estar viva.
Al tiempo que de tu sencillez,
Tan ajena a mi experiencia,
Aflora, todo lo que te vuelve anhelo.
¡Cuánto daño te voy haciendo!
Desde que mis pupilas te lamen salvajes y enloquecidas.
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