martes, 30 de octubre de 2012

Entrevista a un Cuervo

Frustración, casi onírica casi real,
pasá adelante, tomá asiento,
¿Te sirvo Cafeína o Lamictal?
¿Te arranco la piel, o te saco los ojos?
Mírame cuando te hablo.

Una noche más,
me paro sobre cualquier piedra
a gritar;
a llorar, a vomitar mi odio.
¿Podes verme todavía?

No recuerdo un momento de sosiego,
soy presa del miedo,
soy incapaz y me desfiguro
en la ansiedad.

¿Por qué?
La confrontación de la realidad y la expectativa,
los recuerdos de otra vida
la luz del conocimiento
que ya no me ilumina,
me ciega; me quema.

Estoy atrapado, en la noche,
en el sueño, en el insomnio,
en la pesadilla del sueño
que creo tener cuando estoy despierto.

La espiral depresiva no tiene fin,
la dialéctica me crucifica, no me absuelve;
porque sigo siendo el feto desdichado
que una madre expulsó, ignorante
y tal ves ebria de amor.

Un beso húmedo con sabor a enfermedad,
una caricia llena de pasión en un leproso,
así jugas conmigo, ¡vida puta!
¿Quién podrá entenderte?

En un rincón un perro se lame sus heridas,
yo me convenzo a mi mismo que no estoy loco.
Voy siguiendo una sombra, quizás un amor
que no he conocido, quizás...





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